Archivo de la categoría ‘Comunicados de prensa’

Un viejo líder del viejo Uruguay

27 de Septiembre de 2004. Por Hernán Bonilla

La noticia política de estos días es el descubrimiento de que Jorge Washington Larrañaga está cobrando un subsidio que pagamos todos los uruguayos. La acogida del líder nacionalista al cobro de este privilegio choca violentamente con su pretendida imagen de un político diferente. Larrañaga se deschavó solo. Demostró que pertenece a la vieja escuela de los políticos que piensan que ellos tienen más derechos que el resto de los ciudadanos. Si bien esto es lo que piensan todos los políticos de los partidos grandes, el reconocerlo tan abiertamente en público, significa el fin de las pretensiones presidencialistas del guapo.

La existencia de leyes que favorecen a los parlamentarios votadas por ellos mismos es inconstitucional. Sin embargo es práctica habitual. Los políticos no son Mesías que nos revelan la verdad a los mortales ciudadanos, deberían ser simplemente representantes de sus votantes. Si así fuera no se auto votarían privilegios. Es profundamente antidemocrático que los políticos se sitúen por encima del resto de nosotros con total impunidad.

El argumento con el que se defiende Larrañaga es que de algo tiene que vivir. Esta argucia es una tomadura de pelo, una bofetada en el rostro para todos los uruguayos. Si del Dr. Larrañaga renunció a su banca para dedicarse a la campaña política, lo que por supuesto está dentro de sus derechos, no tiene porqué cobrar un subsidio. Si yo quiero renunciar a mi trabajo para hacer política pierdo mis ingresos. Así funciona el mundo real. La demagogia también está en el Frente Amplio. Al mismo tiempo que critican a Larrañaga, reconocen que Nin Novoa se acogió al mismo beneficio cuando dejó la Intendencia de Cerro Largo. La casta política tiene los mismos vicios en todos los partidos.

En estos momentos todos los parlamentarios piensan de esta forma. Esa es una de las razones por la que los ciudadanos responsables deberían votar al Partido Liberal. Los liberales que ingresen al Parlamento intentarán derogar todas las leyes que sean privilegios para los políticos y se opondrá a todas las leyes que en este sentido quieran aprobarse. Estricta justicia con los uruguayos que pagan.

La infamia neoliberal

26 de Septiembre de 2004. Por Hernán Bonilla

Es casi unánime la condena uruguaya al neoliberalismo. En los años noventa, los países latinoamericanos aplicaron recetas que notoriamente han fracasado. Sin embargo hay una confusión en la que no debemos caer y que subyace en la diferencia que hay entre liberalismo y neoliberalismo. ¿Qué tiene el neoliberalismo de liberal? He ahí la cuestión.

Habitualmente se entiende al neoliberalismo como el defensor de la economía de mercado, las privatizaciones, las desmonopolizaciones, etc. A renglón seguido se agrega que las políticas neoliberales han sido nefastas, concentradores y excluyentes. Ahora, ¿por qué se le llama neoliberalismo y no liberalismo? Simplemente porque el neoliberalismo es liberal en el discurso y no en la política económica. El neoliberalismo tiene tanto de liberalismo como jugo natural de limón tiene la Sprite.

El neoliberalismo que se aplicó en América Latina, simbolizado por presidentes como Menem o Lacalle, no aplicaron políticas liberales. ¿Las privatizaciones menemistas aumentaron la libertad del consumidor argentino ¿Qué liberalizaciones hizo Lacalle? ¿El tamaño del Estado se redujo? Entonces hay que decirlo claramente, de liberales no tuvieron nada, fueron meros oportunistas que escudados tras el prestigio del liberalismo mantuvieron privilegios y amiguismos.

Si los uruguayos pudieran percibir que el que falló no fue el mercado, sino la falta de mercado, que el Uruguay no crece por la falta de libertad y no por su exceso, que el gran problema es generar riqueza y no redistribuirla, quizás podamos volver a ser un gran país. Quienes piensan que la experiencia de los noventa ha matado al liberalismo están velando al muerto equivocado. El Partido Liberal es la mejor prueba de que los uruguayos liberales estamos más activos que nunca.

¿A quién le importa Montevideo?

20 de Septiembre de 2004. Por Hernán Bonilla

Los montevideanos hemos visto en las últimas semanas como a los partidos mayoritarios les ha dado por destrozar la ciudad. La barbarie desatada es inaceptable, pese a lo cual la Intendencia permanece impávida, contemplando como arruinan la ciudad. Cabe preguntarse: ¿a quién le importa?

Los montevideanos sentimos un legítimo orgullo por nuestra ciudad. Si vivimos en ella, a pesar de la multiplicación de impuestos que han aplicado los gobiernos frentistas, es porque realmente se trata de una bellísima ciudad. Sin embargo parece que Vázquez y Larrañaga no piensan de esa forma. Lo que han hecho pintando los cordones de las veredas, las columnas y hasta los árboles es inadmisible. Ya no se sabe ni dónde se puede estacionar o no debido a la estupidez hecha campaña. En el correr de unas horas, cualquier ciudadano con paciencia suficiente puede ver como la misma columna cambia de color, al igual que la vereda, paredes o rejas circundantes.

Que los empleados de los partidos —digo empleados porque todos cobran sueldo— actúen de esa forma es comprensible, ya que les pagan por columna o cordón. Es algo más difícil de entender que los líderes partidarios, que sin ningún lugar a dudas conocen el hecho, lo avalen. Pero lo que no tiene ni pies ni cabeza es que la Intendencia Municipal no actúe. El Partido Nacional y el Frente Amplio deberían ser advertidos y multados por el hecho. Aunque más no sea debería advertirles que deben parar de destruir la ciudad. Que no lo haga es símbolo de cual es la prioridad del intendente.

El Partido Liberal, como partido que respeta nuestra capital y limita su campaña a lo estrictamente autorizado por la ley, exige que los demás partidos hagan lo mismo. No puede admitirse en silencio lo que se está haciendo. Los ciudadanos de Montevideo deberían tener en cuenta no sólo el discurso sino también los hechos a la hora de votar.

Humo y espejos

9 de Septiembre de 2004. Por Secretarí­a

Los liberales tenemos cada vez mas razones para estar felices. A medida de que se acerca la fecha del 31 de octubre, los candidatos y dirigentes de todos los partidos mayoritarios comienzan a expresar ideas y proyectos que parecen sacados del más puro liberalismo.

En el Frente Amplio, una vez más, Astori salió al ruedo. Después de cinco años de forzoso silencio —el cual era comprensible, ya que se callaba o se iba— el dirigente de Asamblea Uruguay vuelve a ser figura en filas frenteamplistas. Su eventual nombramiento como Ministro de Economía hace que el futuro gobierno izquierdista parezca una especie de paraíso liberal. Los postulados básicos de Astori (empresas mixtas privadas-estatales, desregulaciones varias, eliminar la inamovilidad de los funcionarios públicos) parecen salidos del programa del Partido Liberal. Incluso para el observador más despistado, este programa es una contradicción directa con todo lo que ha hecho el Frente Amplio desde su posición en el gobierno, que responde a una ideología de izquierda más radical.

Esta fiebre liberal también parece extenderse en el Partido Nacional. El “guapo” Larrañaga, para no ser menos que su rival directo, sacó a luz su postura de desmonopolizar. E incluso sugirió que Astori sería un estupendo Ministro de Economía, lo que parece un insulto a los asesores económicos del Partido Nacional. Sin embargo, estos no deberían sentirse ofendidos: a esta altura parece que para Larrañaga copiar a Vázquez ya es un reflejo adquirido.

Finalmente, desde filas coloradas, la manía de parecer liberal continúa. El candidato a Vicepresidente Tabaré Viera expresó su intención de comenzar a cobrar matrícula en la Universidad. No podríamos estar más de acuerdo. El único problema es que recién lo plantee ahora, después que el Partido Liberal no sólo se expresara a favor de ello, sino que además realizó una campaña radial con tal iniciativa.

Parece que los candidatos de los principales partidos están cambiando su forma de pensar. Si este cambio es sincero, bienvenido sea. La cuestión es que no han cambiado su discurso, tan sólo se han limitado a agregar medidas que todos sabemos que son necesarias, pero que nadie está dispuesto a realizar por el costo político que significan. No es posible ser socialista y liberal, estatista y libremercadista. Esto hace que uno piense que este discurso alterado que se escucha no es más que un desesperado intento de ganarse los votos de los que sabemos que este camino es duro pero necesario.

Demagogia en su sentido más puro. Un discurso destinado a engañar a los votantes para volver a ubicarse en el poder. Ojalá me equivoque.

Estado de Derecho

7 de Septiembre de 2004. Por Secretarí­a

La democracia parte de un axioma básico que dice que la Constitución, piedra angular de todo el ordenamiento jurídico debe de ser respetada. Eso garantiza el llamado Estado de Derecho. Con eso se logra proteger a los ciudadanos del poder estatal, y de los abusos que este pudiera cometer. Por lo tanto, es la responsabilidad de los gobernantes y políticos en general proteger la Constitución a cualquier costo.

Es por ello que cuando un político uruguayo habla de tomar medidas de corte claramente inconstitucional es especialmente grave. La propuesta del dirigente frenteamplista Marenales de disolver las cámaras si el Frente Amplio no gana con mayoría parlamentaria es alarmante.

Asusta ver el desconocimiento que tiene un político de la Constitución y los mecanismos de gobierno. Cualquier persona que aspire a gobernar un país debería de, por lo menos, saber como se hace, que mecanismos y limitaciones le impone la Constitución.

Mas allá de la ignorancia que revelan estas declaraciones, lo realmente preocupante es el espíritu que las mueve. La democracia se basa en el respeto a sus normas, no en buscar como burlarlas. La Constitución no es una cosa molesta que sacarse de encima cuando estorba o limita, ya que ésta es precisamente su función.

Montesquieu pensó en un sistema en el cual el poder estatal se encontraba divido en tres, siguiendo sus funciones primordiales (Ejecutivo, Legislativo y Judicial). El poder nunca es absoluto si se encuentra dividido. A su vez, creó lo que llamó un sistema de pesos y contrapesos, para que los tres poderes se encontraran en equilibrio.

En ese sistema se encuentra el mecanismo de disolución de las cámaras. Está pensado para operar luego de que ocurre la censura a un ministro, y sólo como última opción, cuando el presidente decide mantener su apoyo al ministro. Utilizarlo de la forma que sugiere Marenales es no sólo irresponsable, sino que atenta directamente al espíritu de la Constitución y del Estado de Derecho que tanto nos costó alcanzar.

Por el lado de los otros partidos, estas declaraciones que nos parecen tan atroces generaron tan sólo débiles críticas. En filas frenteamplistas, sólo generaron silencio.

Parece que sólo el Partido Liberal se dedica a defender con vehemencia el Estado de Derecho. Apoyémoslos. Por el bien de todos.

Batlle y Aparicio

30 de Agosto de 2004. Por Secretarí­a

En estos días se ha disparado una discusión insólita, en donde blancos y colorados reivindican su actuación en la guerra civil de 1904. Los blancos dicen defender las ideas que defendía Saravia, las libertades cívicas, la participación democrática, etc. Los colorados dicen defender la ley y el orden, protegidas en aquella ocasión por Batlle y Ordóñez. Ahora ¿porqué este debate ahora? ¿A quien beneficia?.

Más allá de las simpatías o antipatías que despierten los nombres de Aparicio Saravia y José Batlle y Ordóñez, es claro que forman parte de ese heterogéneo panteón nacional en el que reposan desde Venancio Flores a Liber Seregni. Por lo tanto se presume que son personajes que recogen una especie de tácita unanimidad que consiste en que no son atacados por nadie. Entonces cabe preguntarse por qué se desata un debate centenario en medio de la campaña electoral. Esbozaré una respuesta.

Está claro que los blancos han estado reivindicando la revolución saravista desde comienzo de año, recordando cada una de las batallas en el lugar donde ocurrieron. ¿Por qué a los colorados les da por saltar ahora? Porque tienden a la desaparición. La apelación a un hecho histórico es la única forma que tienen los colorados de intentar despertar cierta lealtad partidaria perdida. Ante su desastrosa gestión gubernativa, no le queda otra opción a los herederos de Batlle y Ordóñez que recurrir al pasado lejano, a la apelación emocional, al recuerdo gastado.

Es una jugada de marketing, por supuesto, pero es sintomática. Al igual que el protagonista de “A la deriva”, el cuento de Horacio Quiroga, ante la inminencia de su muerte se sumerge en un mar de recuerdos, los colorados al borde del naufragio se recuestan en su pasado. Cuando el presente es malo y el futuro nefasto, el pasado es el único tiempo donde se encuentra refugio. El Partido Colorado ya no tiene razón de ser, no tiene fundamentos, no tiene ideas, no tiene seguridades que ofrecer. La emergencia de partidos de ideas es urgente y necesaria. El Partido Liberal, que recoge la tradición liberal de los partidos históricos, es una opción nueva y pujante. Allí está el futuro.