Archivo de la categoría ‘Columnistas’

Eppur si muove…

4 de Junio de 2008. Por Guillermo Sicardi

GUILLERMO C. SICARDI

Cuando Galileo Galilei manifestó su adhesión a la teoría de que el Sol es el centro del sistema planetario y la Tierra uno de sus varios planetas que giran a su alrededor, dio lugar a que la Iglesia y su Papa, Urbano VIII, consideraran como herejía sus afirmaciones. La inquisición le inició un proceso ante el Sacro Colegio Cardenalicio donde compareció el sabio para abjurar de su doctrina. Parece que cuando terminó, arrodillado, de leer su retracción, el anciano al levantarse murmuró: “Eppur si muove” (”Y sin embargo se mueve”). La intolerancia de los dogmas, en este caso el dogma de la Iglesia, hizo que la ciencia, el avance tecnológico y las mejoras que traen para el común de los mortales, se demoraran durante siglos. La contundencia de los hechos presentados por Galileo, no quisieron ser vistos por quienes se beneficiaban de un statu quo absurdo, pero que, de admitirlo, podría amenazar su poder.

Esta situación se repite hoy en nuestros días, cuando los países, sus gobernantes y sus ciudadanos, no quieren reconocer la contundencia de los hechos y no se animan a recorrer los caminos que conducen a una mejor calidad de vida, mejores ingresos y mejores empleos.

El jueves 20 de abril de 2007, hace poco más de un año, se inauguró el ciclo “Qué hacen los que hacen”, donde se comparó la situación de Nueva Zelanda con Uruguay dentro del ranking que organiza el Banco Mundial “Doing Business” (Removiendo obstáculos al crecimiento). Éste estudio muestra muy claramente que los países que crecen —y con su crecimiento económico crecen también las oportunidades para sus ciudadanos— son aquellos países que han liberado su economía de trabas y obstáculos a la iniciativa de su gente; que facilitan los trámites para crear una empresa y no frenan la creatividad con burocracia; que protegen los derechos de propiedad física e intelectual; que facilitan el acceso al crédito y se organizan adecuadamente para que el cumplimiento de los contratos y el recupero de los créditos en caso de quiebra, tengan una importante significación y no sea un mero mecanismo para burlar acreedores. Pero además estos países se ocupan de defender al trabajador, no con leyes y reglamentos que lo atan de por vida a un empleo, sino gracias a un mercado de trabajo ágil, donde se puede contratar libremente a los buenos y despedir, sin costos, a los haraganes.

Nuestro país se niega a hacer estos cambios. Y como bien expuso el Dr. David Yuravlivker del Banco Mundial, a Uruguay le llevará 34 años alcanzar los niveles actuales de España, en el supuesto de que Uruguay crezca a una tasa constante del 3% anual y España se quede estancada. Esto explica, en gran parte, la incontenible emigración de nuestros jóvenes hacia la madre patria. Podemos seguir haciendo grandilocuentes declaraciones, invocar vaya a saber que dioses, pero lo cierto es que Estonia y Lituania figuran entre los 20 primeros lugares y nosotros, desde un triste lugar 85, nos abrazamos con Venezuela que está en el 120, uno de los últimos lugares de la lista.

En 1992, el Papa Juan Pablo II pidió perdón por los sufrimientos que ocasionó la iglesia católica a Galileo Galilei: “Una trágica incomprensión mutua” —señaló el Papa, 350 años después del juicio contra Galileo— “que ha sido interpretada como el reflejo de una oposición radical entre ciencia y fe“, dijo entonces. Espero que los uruguayos no demoremos otros 350 años para hacer los cambios que tenemos que hacer. Esto no es un problema de religión, de política, de ideologías, ni de fe.

La realidad es como es. “Eppur si muove“.

El populismo daña

21 de Abril de 2008. Por Guillermo Sicardi

GUILLERMO C. SICARDI

El populismo daña y daña mucho. Daña cuando se empieza a instalar, daña mientras existe, y lo peor de todo, daña aún después de haber caído. Porque siempre caen y caen mal. El daño que produce se ve en una economía destruida, pero lo peor es lo invisible: una sociedad fragmentada, dividida, desconfiada en el Estado y sus instituciones. En definitiva una sociedad moralmente quebrada.

Así, los venezolanos empiezan a preguntarse como es que siendo uno de los países más ricos del mundo, la cantidad de pobres crece en contra de las promesas y discursos grandilocuentes. También los argentinos se cuestionan como es que, siendo uno de los países más ricos en alimentos del mundo, van al supermercado y no encuentran pan, leche o carne. Y empiezan a encontrar la respuesta al analizar la serie de gobiernos tan escandalosamente corruptos, incapaces y antiliberales como el que desgobierna hoy en día.

Jamás, en ningún proyecto fascista se vio tan descarnadamente a un gobernante enfrentando a una parte de la sociedad con otra. El espectáculo de ver en la plaza pública a piqueteros del gobierno agarrando a trompadas a piqueteros de la oposición, es dantesco.

Uno pierde la cuenta de la cantidad de veces que éste gran país metió la pata con sus gobernantes y sigue metiéndola. Es un sistema corruptógeno. Genera corruptos, porque lisa y llanamente, no les importa. Mientras tanto, el desabastecimiento avanza, y con él la próxima reacción de la gente, que seguramente terminará con otro helicóptero trasladando al gobierno. A piquetes llegaron y a piquetes se irán. Terminarán enfrentando a la justicia, que con tanto desparpajo supieron manipular.

Y allí van, transitando por la historia a bordo de un país que debería ser maravilloso y día a día va dando demostraciones de creciente descomposición y autodestrucción. Y quizás los orientales sepamos aprender de esta experiencia ajena y del riesgo que se corre, al poner a populistas irresponsables en el poder.

La vigencia de Ayn Rand

11 de Abril de 2008. Por Guillermo Sicardi

La Rebelión de Atlas Ayn RandGUILLERMO C. SICARDI

Hace 51 años, en 1957, se publicó La Rebelión de Atlas, de Ayn Rand, libro que novela la lucha del emprendedor contra el depredador y del individuo en la búsqueda de su propia felicidad. El párrafo que sigue tiene tanta vigencia que, por un lado asusta y por otro deprime, al ver que en medio siglo no aprendimos nada:

“Cuando vea que el comercio se hace no por consentimiento de las partes, sino por coerción; cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos, sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrá afirmar, sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada.”

El diario La Nación de Argentina en su edición del 2 de abril de 2008, publica estas dos noticias que parecen sacadas de la novela y no de la cruda realidad:

“La Aduana (argentina) prohibió el embarque de al menos cuatro contenedores con carne vacuna de buques que estaban listos para ser despachados desde las terminales portuarias de Buenos Aires y Dock Sud. “Nos instruyeron que no se podían embarcar más contenedores con carne, y que si ya se habían embarcado había que bajarlos del buque”. Luego, en fuentes oficiales se explicó que, en rigor, la norma que fijaba la restricción de exportación de carne venció anteayer. Otros explicaron que el Gobierno se prepara para incrementar el cupo de exportación de 40.000 a 45.000 toneladas mensuales.”

“El Gobierno (argentino) empezó a aplicar ayer la ley de abastecimiento. El productor Juan Eiras, presidente de la Cámara Argentina de Engordadores de Hacienda, tuvo que ceder a la presión del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, quien cumplió con su amenaza… y envió unos cincuenta efectivos de la Policía Federal que custodiaron a cinco transportistas de hacienda de la zona, “que habrían sido obligados a cargar esos animales”. Horas antes fueron “amenazados” por teléfono desde la Secretaría de Comercio Interior, detalló Mulder.”

Si vinculamos lo escrito en 1957 con lo hecho en el 2008, debemos concluir que nuestras sociedades están condenadas. Pero es en estos momentos que aparece John Galt.

Dancotex, ocupación… ¿y después?

9 de Abril de 2008. Por Guillermo Sicardi

GUILLERMO C. SICARDI

Se podría decir que la ocupación que hizo el PIT-CNT en Dancotex durante catorce meses (con gran apoyo o al menos connivencia del Gobierno), ha sido una ocupación “exitosa”.

Lograron éxito en varios frentes de lucha tradicionales de la izquierda:

  • Primero, la lucha de clases. Para la izquierda el empresario es el “enemigo de clase” y en este caso no hay dudas que el PIT-CNT ganó su batalla. Soloducho, el empresario, no está mas en la empresa y es probable que no esté más en el Uruguay. Lo derrotaron.
  • Segundo, vencieron en la expropiación de los medios de producción. Sin duda que las máquinas, los telares y las continuas fueron expropiadas por parte de “el pueblo”. Todos los canales de televisión mostraron las hordas de depredadores desguazando lo que otrora fuera una pujante empresa.
  • Y por último, lograron imponer la dictadura del proletariado. ¿Qué más dictatorial que impedir el ejercicio del derecho de propiedad, el derecho a trabajar a otros colegas y el derecho a la libertad de comercio?

Todos los ciudadanos, y en especial las gremiales empresariales, deberían estar muy expectantes para ver que hacen el PIT-CNT y el gobierno con estos fierros que “expropiaron”, con esa fábrica que ocuparon y con esos clientes internacionales que abandonaron.

Hoy se nos presenta una clara alternativa: respaldar a los emprendedores o amparar a los depredadores. Los segundos ya sabemos donde encontrarlos. Pero los emprendedores, ¿a dónde se marcharán?

¡Qué pobres somos los ricos!

29 de Febrero de 2008. Por Guillermo Sicardi

GUILLERMO C. SICARDI

Me acabo de enterar que soy rico. Me lo informaron el Instituto Nacional de Estadística y el nuevo Impuesto a los Sueldos, mal llamado Impuesto a la Renta de las Personas Físicas. Según estos datos, estoy entre el 10% más rico de la población… pero mi estilo de vida no es el de un rico. Los ricos tienen autos nuevos y yo tengo uno de 1991 y otro (heredado) de 1982, ambos en no muy bien estado gracias al mal estado de las calles. Los ricos viajan con frecuencia y yo sólo lo hago de mi casa al trabajo o por cuestiones laborales. Los ricos veranean todos los años y yo hace varios que me quedo en casa. Los que sí veo que veranean todos los años e incluso viajan, son los empleados públicos, esos mismos que se quejan siempre de estar “sumergidos”… se deben referir al término literalmente, cuando están de veraneo en la playa.

Mis grandes lujos como “rico” es enviar a mis tres hijos a colegios privados para que reciban una educación “correcta” (nada del otro mundo), ante la imposibilidad de enviarlos a un colegio público, dado el bajo nivel de formación y la infraestructura generalmente deplorable, sumados al deterioro del nivel humano que tendrían entre compañeros y docentes. También apoyo a mis hijos a que desarrollen sus talentos y virtudes, unos en el deporte y otros en la música, pagando clubes y profesores, con la inversión en equipamiento que eso significa.

Derrocho “fortunas” una vez cada dos o tres meses al ir al cine con mi familia y comer algo en la plaza de comidas de algún shopping y me reúno con amigos los fines de semana a disfrutar del típico asado. Otro placer de “rico” que me doy es tener conexión a Internet en mi casa y compro bastantes libros, pero se ve que estos rubros son considerados “lujos” por los actuales gobernantes, quienes demuestran día tras día no tener una gran vocación por la mejora intelectual y menos aún por su integración al mundo globalizado.

El resto de mi “fortuna” se va en alimentar a mi familia, pagar la costosa gasolina para ir a trabajar y pagar los también costosos gastos de luz, agua, teléfono e impuestos para mantener un Estado ineficiente e hinchado.

Por último, y no menos importante, es que me hacen sentir mal por ser “rico”. Recibo miradas de odio directo o velado por tal situación. En otros países a los ricos los aprecian puesto que entienden que “los pobres viven de los ricos y no los ricos de los pobres” como falsamente nos hicieron creer. Don Pepe Batlle estaba muy equivocado cuando decía: “que los ricos sean menos ricos para que los pobres sean menos pobres“. La frase correcta es: “que los ricos sean más ricos para que los pobres pasen a ser ricos“.

En Estados Unidos, Europa o Australia, un “pobre” vive mejor que un “rico” en Uruguay. ¡Que paradoja! ¡Nunca pensé que preferiría ser pobre en otro país a ser rico en el mío! Seguramente en esos otros destinos sea, al menos, mejor recibido.

Aunque no lo crea ni lo acepte, usted es liberal

21 de Febrero de 2008. Por Guillermo Sicardi

Aunque no lo crea ni lo acepte, usted es liberalGUILLERMO C. SICARDI

Quien diría que usted, votante de izquierda, que ha participado de marchas sindicales y estudiantiles o pintado muros con la consigna “Yankees go home“, sea un liberal. Usted, que nunca le recomendaría esta opción a sus hijos ni aceptaría serlo ante una rueda de “compañeros”, en su fuero más íntimo, cuando toma decisiones que afectan su vida personal, económica y laboral, usted actúa como un inmundo cerdo liberal.

Si se preocupa más por su propia vida y la de sus seres queridos en vez de preocuparse por “la sociedad”, es usted un liberal.

Si recorre varios puestos en la feria buscando el mejor producto al mejor precio procurando optimizar su dinero, es usted un liberal.

Si consume sólo aquello que se pudo procurar con su propio esfuerzo y no le exige a su vecino que se haga cargo de sus cuentas, es usted un liberal.

Si trabaja más y mejor que sus colegas y negocia un mejor salario que sus compañeros, es usted un liberal.

Si prefiere tomar las decisiones que afectan a su vida y a su familia y no permitir que otros tomen las decisiones por usted, es usted un liberal.

Si no le gusta pagar impuestos que luego no se le devuelven en bienes y servicios, es usted un liberal.

Si entiende que la creación de riqueza es fruto del uso de la mente, la innovación y el esfuerzo individual, es usted un liberal.

Si cree que tiene derecho a buscar su propia felicidad, trabajando en lo que le gusta y sin necesidad de pedirle permiso a nadie, es usted un liberal.

Si cree que su hijo, el mejor de la clase, tiene derecho a una beca de estudios, a un mejor trato u otros beneficios ganados con sus talentos y sus virtudes, es usted un liberal.

Si deja de ir a un comercio porque lo atendieron mal y así “despide” a sus empleados y deja sin ganancia a su dueño, es usted un liberal.

Y si cree en la Libertad, sin la cual no hay Derecho, ni Justicia, ni Paz, es usted un liberal.

Sin embargo, casi nada de esto usted lo admite públicamente. Usted utiliza un raciocinio liberal puertas adentro, pero no se anima a utilizarlo puertas afuera. Le han hecho creer una gran mentira: que ser liberal es malo.

Y lamento decirle que usted es liberal. Aunque no lo crea ni lo acepte.