Liberalismo
21 de Septiembre de 2002. Por Secretaría
Liberal viene de libertad. Ejercemos la libertad en nuestras vidas, educamos a nuestros hijos para que sepan elegir libremente, con la responsabilidad que siempre debe acompañar a la libertad, las diferentes opciones: estudios, pareja, trabajo, lugar de residencia, etcétera. Los uruguayos somos liberales en nuestras vidas, pero hemos olvidado que los mismos beneficios de esta libertad se pueden aplicar a la vida política, económica y social.
Un país liberal es el que defiende el derecho de los ciudadanos a elegir para sí el tipo de vida que cree más conveniente: el Estado liberal se limita a asegurar ese derecho. El Estado liberal cree en la inteligencia y la capacidad de trabajo de sus ciudadanos, y se ocupa de estimularlos y no entorpecerlos en su camino a la prosperidad.
Qué hace un Estado liberal
El Estado liberal es por definición, pequeño y eficiente. Un Estado liberal no ahoga con impuestos, porque no debe mantener una gran burocracia improductiva. Un Estado liberal brinda los servicios por los que el ciudadano paga: no gasta el 80% de lo recaudado en pagar sueldos y 20% en obras, sino al revés. Un Estado liberal no interviene en las decisiones o iniciativas que los ciudadanos son capaces de tomar responsable y libremente. Se limita a asegurar y controlar los derechos básicos de todos: la seguridad, la justicia, la educación, la salud y la protección de los más débiles.
No hay en el mundo países liberales puros. En todos, las atribuciones del Estado superan las estrictamente necesarias, porque no hay sociedades perfectas. Sin embargo, los estados más liberales gozan de mayor bienestar y son sociedades más justas. Suiza, Nueva Zelanda, Irlanda, son ejemplos donde las ideas liberales han demostrado su eficacia en la práctica.