Libertad para crecer todos
I. Nuestro país hoy
La situación: crónica de una muerte anunciada
Crisis económica, crisis política, crisis social. La recesión más grave en la historia uruguaya. El desempleo, la pobreza y la emigración crecen a niveles intolerables. Y nuestros representantes en el gobierno son incapaces de tomar las decisiones que hay que tomar.
Las razones: parálisis y sobrepeso
Un siglo perdido: en el siglo XX el país se estancó y no se hizo ninguna de las reformas estructurales que son necesarias para crecer. Los uruguayos, en nombre de la paz social, hemos venido haciendo como el avestruz: escondernos de los problemas y pensar que se van a solucionar solos, evitando reiteradamente enfrentar la realidad y tomar las medidas necesarias. Hemos tenido los gobiernos que nos merecemos: indecisos y cobardes.
Tampoco hemos sabido responder como sociedad: no hemos sido capaces de organizarnos en movimientos de contribuyentes, o de generar iniciativas populares que contrarresten las imposiciones cada vez más duras e impopulares de nuestros gobiernos: cada vez más burocracia, más clientela política, más impuestos. Así, las circunstancias exteriores adversas (Argentina, Brasil, aftosa, etc) nos han encontrado sin defensas y con un sobrepeso exagerado para poder responder a ellas con agilidad.
Entre otras cosas, con un gasto de funcionamiento del Estado absolutamente desproporcionado respecto a la cantidad de ciudadanos que somos y a la riqueza que podemos generar para solventar ese funcionamiento. Es como si una familia que genera un sueldo mínimo, tuviera chofer, mayordomo, secretaria y peluquero particular, y para cubrir este gasto, cobrara una cuota a cada uno de sus vecinos, quieran o no quieran.
La meta: emigremos a uruguay
Queremos un Uruguay sano y próspero. Un Uruguay donde se pueda trabajar, emprender, invertir y vivir. Un Uruguay para nuestros hijos y nietos. Un Uruguay para quedarse y para volver.
El camino: un nuevo movimiento político
¿Cómo lograremos el Uruguay que queremos? Creando un movimiento político nuevo que represente a todas las personas que hoy no se sienten representadas. Las que se sienten defraudadas, abusadas, estafadas, desilusionadas, deprimidas, sin esperanzas. Las que sufren porque están pensando en irse, porque los hijos hablan de irse o ya se fueron. Las que son padres y madres que quieren hacer algo por sus hijos y no quieren que dentro de unos años les pregunten: “¿Y tú qué hiciste por mí cuándo todavía se podía hacer algo?”
“No preguntes qué puede hacer tu país por tí sino qué puedes hacer tú por tu país.”
John F. Kennedy
II. El Partido Liberal
Dónde estamos
Creando un nuevo movimiento político que represente a los cientos de miles de uruguayos que hoy no se sienten representados. Recuperando un modo de ver y administrar la realidad: el modo liberal, que pensamos es el único camino posible para reflotar nuestro país.
Por qué estamos ahí
Nos sentimos obligados a actuar por las circunstancias. Un poco como los 33 Orientales. Ninguno de los fundadores del partido es político de profesión, sino ciudadanos comunes que sienten la responsabilidad de dejar la queja y pasar a la acción. Estamos aquí proponiendo un Partido Liberal, porque sentimos que se ha utilizado mal el término y los gobiernos que han agitado la bandera liberal, no han sido liberales sino más estatistas que nadie.
A dónde queremos llegar
Queremos transformarnos en una opción frente a los tres partidos tradicionales que nos han defraudado. Queremos obtener una posición de influencia, para poder poner en práctica lo que pensamos. Queremos ser una opción de voto en la primera vuelta de las futuras elecciones nacionales, donde el voto al Partido Liberal será siempre un voto útil. En esta primera etapa, queremos obtener representación en el Parlamento, siendo realistas pero cuanto más amplia mejor.
Cómo vamos a hacer para llegar ahí
- Fundando el Partido Liberal.
- Proponiendo un Programa Liberal.
- Convocando a todos los ciudadanos uruguayos que compartan nuestros objetivos y tengan propuestas para hacer, a que se acerquen para sumar fuerzas. Asociándonos a la Liberal Internacional para recibir el máximo apoyo posible. Realizando ya una campaña de difusión boca a boca y por medios electrónicos, y a continuación, una campaña de difusión masiva.
- Manteniendo siempre una ética irreprochable.
III. Nuestro futuro Uruguay
Qué es un país liberal
Liberal viene de libertad. Ejercemos la libertad en nuestras vidas, educamos a nuestros hijos para que sepan elegir libremente, con la responsabilidad que siempre debe acompañar a la libertad, las diferentes opciones: estudios, pareja, trabajo, lugar de residencia, etc, etc. Los uruguayos somos liberales en nuestras vidas pero hemos olvidado que los mismos beneficios de esta libertad se pueden aplicar a la vida política, económica y social.
Un país liberal es el que defiende el derecho de los ciudadanos a elegir para sí el tipo de vida que cree más conveniente. El Estado liberal se limita a asegurar ese derecho. El Estado liberal cree en la inteligencia y la capacidad de trabajo de sus ciudadanos, y se ocupa de estimularlos y no entorpecerlos en su camino a la prosperidad.
Qué hace un Estado liberal
El Estado liberal es por definición, pequeño y eficiente. Un Estado liberal no ahoga con impuestos, porque no debe mantener una gran burocracia improductiva. Un Estado liberal brinda los servicios por los que el ciudadano paga: no gasta el 80% de lo recaudado en pagar sueldos y 20% en obras, sino al revés. Un Estado liberal no interviene en las decisiones o iniciativas que los ciudadanos son capaces de tomar responsable y libremente. Se limita a asegurar y controlar los derechos básicos de todos: la seguridad, la justicia, la educación, la salud y la protección de los más débiles.
No hay en el mundo países liberales puros. En todos, las atribuciones del Estado superan las estrictamente necesarias, porque no hay sociedades perfectas. Sin embargo, los estados más liberales gozan de mayor bienestar y son sociedades más justas. Suiza, Nueva Zelanda, Irlanda, son ejemplos donde las ideas liberales han demostrado su eficacia en la práctica.
IV. Los cambios necesarios
En lo económico: Estado chico, país grande
Cuatro pasos simultáneos para revertir la crisis:
- Reduciremos el tamaño del Estado a la mitad.
Habrá que devolver a la actividad privada la mayor cantidad posible de funcionarios públicos. Esto se puede hacer de varias maneras: estimulando retiros, pagando muy generosos seguros de desempleo durante varios años, reduciendo el horario, etc. Somos conscientes del cimbronazo que esto significa, pero los trabajadores privados ya no tienen dinero para seguir pagando los sueldos de los públicos. Además, este “desempleo” será de muy corta duración, pues la reactivación general será muy rápida debido al resto de las medidas.
- Al mismo tiempo, con este ahorro brutal de gastos del Estado, bajaremos los impuestos drásticamente.
Los ciudadanos, los comerciantes, los pequeños empresarios, los empleados, rápidamente notarán que tienen más dinero en el bolsillo. Más dinero para gastar, para ahorrar, para construir, para abrir una nueva empresa o un pequeño negocio, con lo que crecerá la demanda de mano de obra, personal técnico, profesionales, la mayoría de los cuales, lógicamente, podrán ser contratados entre los ex funcionarios públicos.
- Simultáneamente, fomentaremos la apertura de nuevas empresas privadas de telefonía, agua, luz, etc.
Terminaremos con los monopolios. La libre competencia obligará a las empresas públicas a ser más eficientes y bajar los precios de los servicios, con lo que el ciudadano se beneficiará todavía más, aliviándolo del tremendo peso actual. Estas nuevas empresas generarán puestos de trabajo en el sector privado, que antes existían en el sector público.
- Con todo esto, aumentaremos las exportaciones para que ingrese dinero al país.
Nos abriremos unilateralmente al comercio exterior, comprando donde sea más barato, como hace toda ama de casa responsable. Además, como los impuestos serán menores y los servicios más baratos por el fin de los monopolios, la producción uruguaya podrá competir con ventaja. Así venderemos más, entrará el dinero que nos falta, generaremos más empleos y terminaremos con el emigración.
En lo social: Estado chico, sociedad solidaria
El Estado liberal, al reducir el enorme gasto público actual, podrá concentrar sus recursos en la seguridad, la justicia y la lucha contra la pobreza. Además asegurará a todos los uruguayos el acceso a la salud y la educación, subvencionando a quienes no tengan dinero para pagarlos.
- Seguridad
Un Estado pequeño y sin gastos superfluos, podrá asignar a la seguridad un presupuesto suficiente.
- Justicia
A una Justicia con independencia financiera se le podrá exigir eficiencia y rapidez.
- Protección de los más débiles
Subsidios y alimentación para las personas que viven por debajo del límite de pobreza, en especial niños y ancianos, paliarán este mal hasta que el país crezca. El crecimiento del país es la única solución de fondo.
- Jubilaciones
Las AFAPs tendrán como único objetivo la protección del capital de sus afiliados: podrán invertir donde sea más rentable y seguro, y el Estado no podrá utilizar ese dinero para otros fines.
- Educación
Escuelas gestionadas por los propios maestros y libradas a la libre competencia, mejorarán el nivel de la enseñanza para poder atraer más alumnos: los padres que no puedan pagar tendrán un vale del Estado para elegir la Escuela que crean mejor para sus hijos.
- Salud
El Estado promoverá un Seguro Nacional de Salud para que las personas opten por el servicio médico que crean más conveniente. La administración de la salud será privada y también habrá subsidios para los uruguayos que no puedan pagarla.
En lo político: Estado chico, poder controlado
Tres medidas para garantizar los derechos de todos:
- Límites al gasto público y al endeudamiento
Una reforma legal o constitucional impedirá a los gobiernos gastar más de lo que tienen o endeudarse más allá de lo sensato.
- Límites para el desempeño de cargos políticos
Se limitará el número de períodos en que un ciudadano puede ser electo para cargos públicos representativos. Así se evita la formación de una casta política cuyo único objetivo sea perpetuarse en el poder, en lugar de velar por los intereses de los ciudadanos que lo votaron.
- Transparencia
Se luchará contra la corrupción haciendo que la información sobre los sueldos y gastos del Estado esté disponible para todos los ciudadanos, que en definitiva son los que pagan estos sueldos y estos gastos.
Es sencillo y es realizable. Otros países lo han hecho.
Sí, se necesita confianza para imaginar que este Uruguay es posible.
Y coraje para hacer estos cambios.
Pero estamos tocado fondo, ¿qué más vamos a esperar?