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Historia del Partido Liberal

30 de Agosto de 2005. Por Secretarí­a

Historia del Partido LiberalEl 22 de agosto de 2002, nueve ciudadanos uruguayos (Julio Vera, Clarisa Andreu, Anthony Prevett, Juan Milat, María José Barboni, Pablo Montaldo, José Zeballos, Ricardo Mezzera y Giselda Bizzozero) se unieron y fundaron el Partido Liberal. Tres uruguayas y seis uruguayos cansados y, a qué negarlo, ganados por el desencanto y el desánimo; puede decirse entonces que el Partido Liberal nació como respuesta a la tristeza.

Esos nueve uruguayos se pusieron de acuerdo en un Programa de Principios, le dieron al Partido Liberal una Carta Orgánica, nombraron el primer Directorio y a Julio Vera como primer Presidente, y una semana después presentaron a la Corte Electoral la Solicitud de Lema. Los nueve uruguayos, lo que más querían era dejar de quejarse: detuvieron la nefasta catarata de protestas y pasaron a la acción.

Luego de una larga espera de más de un año el Partido Liberal obtuvo su Lema en la Corte Electoral, por resolución oficial de dicha corporación del 21 de enero de 2004, comunicada a los interesados el 30 de enero de 2004. A partir de ese momento, el Partido Liberal quedó habilitado para emplear el lema “Partido Liberal” en el proceso electoral que se celebraría ese mismo año en la República Oriental del Uruguay.

De acuerdo a la Constitución vigente en 2004, la primera instancia del proceso electoral la conforman las elecciones internas, en donde cada partido elige a quienes integrarán su convención. En dicha instancia, el Partido Liberal obtuvo 1.500 votos, en lo que representó un impactante crecimiento desde su tan cercana fundación.

La I Convención Liberal se reunió el 22 de agosto de 2004 en Montevideo. De acuerdo a lo establecido por la Constitución y las Leyes de la República Oriental del Uruguay, se realizó la elección de autoridades para el período 2004-2009. En esa ocasión, la elección de autoridades determinó la continuidad de Julio Vera como Presidente del Partido Liberal.

En la última instancia del proceso electoral de 2004, las elecciones nacionales realizadas el 31 de octubre de 2004, el Partido Liberal conservó a su electorado (obtuvo 1.500 votos), lo que le permitió afianzarse como representante de una opción válida en el acontecer político uruguayo.

Convención Liberal

30 de Agosto de 2004. Por Secretarí­a

I Convención LiberalLa Convención Liberal es el órgano soberano del Partido. Como tal, tiene las más amplias facultades. La Convención Liberal la integran quinientos miembros del Partido Liberal (denominados “convencionales”), electos en las elecciones internas que se llevan a cabo en nuestro país cada cinco años como primera instancia del proceso electoral.

Entre las competencias de la Convención Liberal se encuentran: definir los principios y programas del Partido Liberal, así como su línea política; designar a los integrantes del Directorio y aprobar o desaprobar la gestión del Directorio; modificar, si se da el caso, la Carta Orgánica y el Programa de Principios del Partido Liberal; también tendrá toda otra competencia que le sea asignada por la Constitución o las Leyes de la República Oriental del Uruguay.

Convenciones

La I Convención Liberal se reunió el 22 de agosto de 2004 en Montevideo. De acuerdo a lo establecido por la Constitución y las Leyes de la República Oriental del Uruguay, se realizó la elección de autoridades para el período 2004-2009. En esa ocasión, Julio Vera fue electo Presidente del Partido Liberal.

Liberalismo

21 de Septiembre de 2002. Por Secretarí­a

LiberalismoLiberal viene de libertad. Ejercemos la libertad en nuestras vidas, educamos a nuestros hijos para que sepan elegir libremente, con la responsabilidad que siempre debe acompañar a la libertad, las diferentes opciones: estudios, pareja, trabajo, lugar de residencia, etcétera. Los uruguayos somos liberales en nuestras vidas, pero hemos olvidado que los mismos beneficios de esta libertad se pueden aplicar a la vida política, económica y social.

Un país liberal es el que defiende el derecho de los ciudadanos a elegir para sí el tipo de vida que cree más conveniente: el Estado liberal se limita a asegurar ese derecho. El Estado liberal cree en la inteligencia y la capacidad de trabajo de sus ciudadanos, y se ocupa de estimularlos y no entorpecerlos en su camino a la prosperidad.

Qué hace un Estado liberal

El Estado liberal es por definición, pequeño y eficiente. Un Estado liberal no ahoga con impuestos, porque no debe mantener una gran burocracia improductiva. Un Estado liberal brinda los servicios por los que el ciudadano paga: no gasta el 80% de lo recaudado en pagar sueldos y 20% en obras, sino al revés. Un Estado liberal no interviene en las decisiones o iniciativas que los ciudadanos son capaces de tomar responsable y libremente. Se limita a asegurar y controlar los derechos básicos de todos: la seguridad, la justicia, la educación, la salud y la protección de los más débiles.

No hay en el mundo países liberales puros. En todos, las atribuciones del Estado superan las estrictamente necesarias, porque no hay sociedades perfectas. Sin embargo, los estados más liberales gozan de mayor bienestar y son sociedades más justas. Suiza, Nueva Zelanda, Irlanda, son ejemplos donde las ideas liberales han demostrado su eficacia en la práctica.

En qué creemos y qué queremos hacer

21 de Agosto de 2002. Por Secretarí­a

Libertad para crecer todos

I. Nuestro país hoy

La situación: crónica de una muerte anunciada

Crisis económica, crisis política, crisis social. La recesión más grave en la historia uruguaya. El desempleo, la pobreza y la emigración crecen a niveles intolerables. Y nuestros representantes en el gobierno son incapaces de tomar las decisiones que hay que tomar.

Las razones: parálisis y sobrepeso

Un siglo perdido: en el siglo XX el país se estancó y no se hizo ninguna de las reformas estructurales que son necesarias para crecer. Los uruguayos, en nombre de la paz social, hemos venido haciendo como el avestruz: escondernos de los problemas y pensar que se van a solucionar solos, evitando reiteradamente enfrentar la realidad y tomar las medidas necesarias. Hemos tenido los gobiernos que nos merecemos: indecisos y cobardes.

Tampoco hemos sabido responder como sociedad: no hemos sido capaces de organizarnos en movimientos de contribuyentes, o de generar iniciativas populares que contrarresten las imposiciones cada vez más duras e impopulares de nuestros gobiernos: cada vez más burocracia, más clientela política, más impuestos. Así, las circunstancias exteriores adversas (Argentina, Brasil, aftosa, etc) nos han encontrado sin defensas y con un sobrepeso exagerado para poder responder a ellas con agilidad.

Entre otras cosas, con un gasto de funcionamiento del Estado absolutamente desproporcionado respecto a la cantidad de ciudadanos que somos y a la riqueza que podemos generar para solventar ese funcionamiento. Es como si una familia que genera un sueldo mínimo, tuviera chofer, mayordomo, secretaria y peluquero particular, y para cubrir este gasto, cobrara una cuota a cada uno de sus vecinos, quieran o no quieran.

La meta: emigremos a uruguay

Queremos un Uruguay sano y próspero. Un Uruguay donde se pueda trabajar, emprender, invertir y vivir. Un Uruguay para nuestros hijos y nietos. Un Uruguay para quedarse y para volver.

El camino: un nuevo movimiento político

¿Cómo lograremos el Uruguay que queremos? Creando un movimiento político nuevo que represente a todas las personas que hoy no se sienten representadas. Las que se sienten defraudadas, abusadas, estafadas, desilusionadas, deprimidas, sin esperanzas. Las que sufren porque están pensando en irse, porque los hijos hablan de irse o ya se fueron. Las que son padres y madres que quieren hacer algo por sus hijos y no quieren que dentro de unos años les pregunten: “¿Y tú qué hiciste por mí cuándo todavía se podía hacer algo?”

“No preguntes qué puede hacer tu país por tí sino qué puedes hacer tú por tu país.”

John F. Kennedy

II. El Partido Liberal

Dónde estamos

Creando un nuevo movimiento político que represente a los cientos de miles de uruguayos que hoy no se sienten representados. Recuperando un modo de ver y administrar la realidad: el modo liberal, que pensamos es el único camino posible para reflotar nuestro país.

Por qué estamos ahí

Nos sentimos obligados a actuar por las circunstancias. Un poco como los 33 Orientales. Ninguno de los fundadores del partido es político de profesión, sino ciudadanos comunes que sienten la responsabilidad de dejar la queja y pasar a la acción. Estamos aquí proponiendo un Partido Liberal, porque sentimos que se ha utilizado mal el término y los gobiernos que han agitado la bandera liberal, no han sido liberales sino más estatistas que nadie.

A dónde queremos llegar

Queremos transformarnos en una opción frente a los tres partidos tradicionales que nos han defraudado. Queremos obtener una posición de influencia, para poder poner en práctica lo que pensamos. Queremos ser una opción de voto en la primera vuelta de las futuras elecciones nacionales, donde el voto al Partido Liberal será siempre un voto útil. En esta primera etapa, queremos obtener representación en el Parlamento, siendo realistas pero cuanto más amplia mejor.

Cómo vamos a hacer para llegar ahí

  • Fundando el Partido Liberal.
  • Proponiendo un Programa Liberal.
  • Convocando a todos los ciudadanos uruguayos que compartan nuestros objetivos y tengan propuestas para hacer, a que se acerquen para sumar fuerzas. Asociándonos a la Liberal Internacional para recibir el máximo apoyo posible. Realizando ya una campaña de difusión boca a boca y por medios electrónicos, y a continuación, una campaña de difusión masiva.
  • Manteniendo siempre una ética irreprochable.

III. Nuestro futuro Uruguay

Qué es un país liberal

Liberal viene de libertad. Ejercemos la libertad en nuestras vidas, educamos a nuestros hijos para que sepan elegir libremente, con la responsabilidad que siempre debe acompañar a la libertad, las diferentes opciones: estudios, pareja, trabajo, lugar de residencia, etc, etc. Los uruguayos somos liberales en nuestras vidas pero hemos olvidado que los mismos beneficios de esta libertad se pueden aplicar a la vida política, económica y social.

Un país liberal es el que defiende el derecho de los ciudadanos a elegir para sí el tipo de vida que cree más conveniente. El Estado liberal se limita a asegurar ese derecho. El Estado liberal cree en la inteligencia y la capacidad de trabajo de sus ciudadanos, y se ocupa de estimularlos y no entorpecerlos en su camino a la prosperidad.

Qué hace un Estado liberal

El Estado liberal es por definición, pequeño y eficiente. Un Estado liberal no ahoga con impuestos, porque no debe mantener una gran burocracia improductiva. Un Estado liberal brinda los servicios por los que el ciudadano paga: no gasta el 80% de lo recaudado en pagar sueldos y 20% en obras, sino al revés. Un Estado liberal no interviene en las decisiones o iniciativas que los ciudadanos son capaces de tomar responsable y libremente. Se limita a asegurar y controlar los derechos básicos de todos: la seguridad, la justicia, la educación, la salud y la protección de los más débiles.

No hay en el mundo países liberales puros. En todos, las atribuciones del Estado superan las estrictamente necesarias, porque no hay sociedades perfectas. Sin embargo, los estados más liberales gozan de mayor bienestar y son sociedades más justas. Suiza, Nueva Zelanda, Irlanda, son ejemplos donde las ideas liberales han demostrado su eficacia en la práctica.

IV. Los cambios necesarios

En lo económico: Estado chico, país grande

Cuatro pasos simultáneos para revertir la crisis:

  1. Reduciremos el tamaño del Estado a la mitad.

    Habrá que devolver a la actividad privada la mayor cantidad posible de funcionarios públicos. Esto se puede hacer de varias maneras: estimulando retiros, pagando muy generosos seguros de desempleo durante varios años, reduciendo el horario, etc. Somos conscientes del cimbronazo que esto significa, pero los trabajadores privados ya no tienen dinero para seguir pagando los sueldos de los públicos. Además, este “desempleo” será de muy corta duración, pues la reactivación general será muy rápida debido al resto de las medidas.

  2. Al mismo tiempo, con este ahorro brutal de gastos del Estado, bajaremos los impuestos drásticamente.

    Los ciudadanos, los comerciantes, los pequeños empresarios, los empleados, rápidamente notarán que tienen más dinero en el bolsillo. Más dinero para gastar, para ahorrar, para construir, para abrir una nueva empresa o un pequeño negocio, con lo que crecerá la demanda de mano de obra, personal técnico, profesionales, la mayoría de los cuales, lógicamente, podrán ser contratados entre los ex funcionarios públicos.

  3. Simultáneamente, fomentaremos la apertura de nuevas empresas privadas de telefonía, agua, luz, etc.

    Terminaremos con los monopolios. La libre competencia obligará a las empresas públicas a ser más eficientes y bajar los precios de los servicios, con lo que el ciudadano se beneficiará todavía más, aliviándolo del tremendo peso actual. Estas nuevas empresas generarán puestos de trabajo en el sector privado, que antes existían en el sector público.

  4. Con todo esto, aumentaremos las exportaciones para que ingrese dinero al país.

Nos abriremos unilateralmente al comercio exterior, comprando donde sea más barato, como hace toda ama de casa responsable. Además, como los impuestos serán menores y los servicios más baratos por el fin de los monopolios, la producción uruguaya podrá competir con ventaja. Así venderemos más, entrará el dinero que nos falta, generaremos más empleos y terminaremos con el emigración.

En lo social: Estado chico, sociedad solidaria

El Estado liberal, al reducir el enorme gasto público actual, podrá concentrar sus recursos en la seguridad, la justicia y la lucha contra la pobreza. Además asegurará a todos los uruguayos el acceso a la salud y la educación, subvencionando a quienes no tengan dinero para pagarlos.

  • Seguridad

    Un Estado pequeño y sin gastos superfluos, podrá asignar a la seguridad un presupuesto suficiente.

  • Justicia

    A una Justicia con independencia financiera se le podrá exigir eficiencia y rapidez.

  • Protección de los más débiles

    Subsidios y alimentación para las personas que viven por debajo del límite de pobreza, en especial niños y ancianos, paliarán este mal hasta que el país crezca. El crecimiento del país es la única solución de fondo.

  • Jubilaciones

    Las AFAPs tendrán como único objetivo la protección del capital de sus afiliados: podrán invertir donde sea más rentable y seguro, y el Estado no podrá utilizar ese dinero para otros fines.

  • Educación

    Escuelas gestionadas por los propios maestros y libradas a la libre competencia, mejorarán el nivel de la enseñanza para poder atraer más alumnos: los padres que no puedan pagar tendrán un vale del Estado para elegir la Escuela que crean mejor para sus hijos.

  • Salud

    El Estado promoverá un Seguro Nacional de Salud para que las personas opten por el servicio médico que crean más conveniente. La administración de la salud será privada y también habrá subsidios para los uruguayos que no puedan pagarla.

En lo político: Estado chico, poder controlado

Tres medidas para garantizar los derechos de todos:

  1. Límites al gasto público y al endeudamiento

    Una reforma legal o constitucional impedirá a los gobiernos gastar más de lo que tienen o endeudarse más allá de lo sensato.

  2. Límites para el desempeño de cargos políticos

    Se limitará el número de períodos en que un ciudadano puede ser electo para cargos públicos representativos. Así se evita la formación de una casta política cuyo único objetivo sea perpetuarse en el poder, en lugar de velar por los intereses de los ciudadanos que lo votaron.

  3. Transparencia

    Se luchará contra la corrupción haciendo que la información sobre los sueldos y gastos del Estado esté disponible para todos los ciudadanos, que en definitiva son los que pagan estos sueldos y estos gastos.

Es sencillo y es realizable. Otros países lo han hecho.

Sí, se necesita confianza para imaginar que este Uruguay es posible.

Y coraje para hacer estos cambios.

Pero estamos tocado fondo, ¿qué más vamos a esperar?