Archivo de la categoría ‘Educación ciudadana’

Lo que un ciudadano responsable debería saber de economía

27 de Mayo de 2004. Por Jorge Borlandelli

¿Por qué es importante que el ciudadano sepa de economía?

La democracia (gobierno del pueblo) es el mejor sistema de gobierno que ha desarrollado la civilización occidental. La democracia permite cambiar de gobierno sin necesidad de violencia. La democracia es el sistema más respetuoso de los derechos individuales. La democracia es también el sistema menos propenso a la agresión. Sin embargo, la democracia no es la panacea. No puede resolver todos los problemas de la sociedad. Si se le exige al gobierno democrático que resuelva problemas que no podría de ninguna manera resolver, se genera un descontento generalizado con la democracia como sistema. La democracia no tiene poderes ilimitados. Además, el gobierno, en su intento inútil de resolverlos, crece descontroladamente, realiza transferencias de riqueza de un grupo de ciudadanos a otro y reduce el ámbito de libertad de los ciudadanos. Por eso es importante que el ciudadano sepa cuáles son los problemas que el gobierno puede y debe resolver y cuales corresponden al ámbito privado de las personas, familias, empresas, asociaciones y demás instituciones privadas. Los conocimientos básicos de economía permiten al ciudadano realizar esa distinción y así poder exigirle al gobierno que cumpla bien aquello que le corresponde.

¿Por qué se discute tanto de economía? ¿Por qué es tan difícil entender a los economistas?

La economía tiene en común con otras ciencias la dificultad de alguna de sus proposiciones o teorías, pero la mayoría de sus principios son fáciles de entender y basta el sentido común para aplicarlos a los problemas económicos fundamentales. Otra dificultad que tiene, junto con la medicina, es que muchas de las causas de los problemas económicos de hoy son consecuencia de decisiones u omisiones que se tomaron hace mucho tiempo. Así como fumar hoy, aunque se deje más adelante, va a tener consecuencias en la salud del fumador en el futuro, por ejemplo, el haber abandonado los valores y principios que hacían que los uruguayos tuviésemos una moneda sana y apreciada, tanto local como regionalmente, genera la falta de ahorro local y la inestabilidad de nuestro sistema financiero hoy. Por otra parte, la economía tiene un problema que le es particular: la existencia de intereses particulares. Si bien todos los ciudadanos nos beneficiaríamos si tuviéramos una moneda sana y un sistema financiero que cubriera las necesidades de ahorro y crédito de toda la población (y a pesar de ello existen grandes discusiones a este respecto), existen también intereses particulares que buscan obtener beneficios a través del sistema político (de aquí la necesidad de limitar a los gobiernos democráticos). Estos beneficios serán financiados por los ciudadanos en general. Cuando esto se generaliza las discusiones sobre economía que los ciudadanos leemos, escuchamos y vemos en los medios de comunicación se vuelven incomprensibles. La razón es que quienes defienden una medida o quienes se oponen a la misma argumentarán en función de sus respectivos intereses. La próxima vez que no entienda algo que se discute sobre economía, pregúntese qué intereses defienden o quién le paga a quienes están opinando.

¿Cuál es el principal problema que la economía pretende resolver?

Desde su nacimiento, la economía ha tenido un problema central a resolver: ¿cómo generar riqueza? Es así, porque los demás problemas se pueden resolver si se genera riqueza. Sean cuales sean los objetivos individuales de cada ciudadano, si logra generar riqueza se habrá encaminado hacia alcanzar esos objetivos. Pero, ¿qué hace que una nación sea rica o pobre? ¿Por qué unas naciones se desarrollan más rápido que otras? ¿Cuáles son las causas del desarrollo? ¿Serán los recursos naturales? ¿Serán los recursos humanos? ¿Será el capital acumulado? ¿Será la calidad de la educación? Estas son las preguntas que pretenden responder las teorías sobre desarrollo económico. Ciudadano, es muy importante que usted recuerde que, siendo la generación de riqueza el principal problema de la economía, usted debe analizar todos los demás problemas que se presenten y las propuestas que se hagan, en función de sus efectos positivos o negativos para la generación de riqueza.

¿Qué teorías explican la riqueza o pobreza de las naciones?

Hace mucho tiempo, cuando España colonizó América, se creía que la riqueza se generaba a través de la acumulación de metales preciosos. Conseguirlos para atesorarlos y tratar de no gastarlos eran los objetivos de los gobiernos. Con el tiempo, tanto España como esa teoría entraron en decadencia. En el siglo XX, las primeras teorías trataban de explicar la riqueza o pobreza de las naciones por la cantidad y valor de los recursos naturales que tuvieran. En realidad no era más que una variación de la antigua teoría y no conseguía explicar las diferencias de riqueza de las naciones del mundo. Con el tiempo aparecieron teorías que trataban de explicar la generación de riqueza en función, no sólo de los recursos naturales sino también, de los recursos humanos y del capital disponible. Las nuevas teorías seguían sin poder explicar una serie de casos y continuó la búsqueda de la respuesta. Aparecieron teorías que se concentraban en la calidad de los recursos humanos, otras que hablaban de los rasgos culturales y religiosos de las diferentes naciones (se solía decir que el protestantismo promovía la generación de riqueza mientras que el catolicismo su redistribución) y finalmente otras que trataban de explicar las diferencias en función de la capacidad para generar tecnologías de punta. Hoy por hoy, la mejor teoría sobre porqué algunas naciones son pobres y otras son ricas es la teoría institucional del desarrollo. La teoría afirma que la calidad de las instituciones —políticas, económicas, culturales, etc.— determina los incentivos para que una nación genere riqueza o para que la destruya o para que vegete en el estancamiento.

¿Cuáles son las instituciones clave?

  • Marco constitucional
  • Marco legal y proceso legislativo
  • Funciones básicas del gobierno: seguridad, justicia y sistema penal
  • Tamaño del gasto público
  • Orientación del gasto público
  • Sistema impositivo
  • Moneda y Sistema Financiero
  • Marco regulatorio
  • Gobiernos locales

¿Cómo es que se genera riqueza?

Los ciudadanos en forma individual o asociándose en empresas, trabajan, ahorran e invierten así creando nuevos puestos de trabajo y realimentando el proceso. Las instituciones pueden favorecer este proceso o ser un obstáculo para el mismo. Lo que no se puede es sustituirlo. El gobierno no crea riqueza sino que la redistribuye. Cuando se hace una inversión pública, el gobierno cobra impuestos del sector privado para financiar esa inversión. Por lo tanto, la inversión en el sector privado será menor de la que hubiera sido en ausencia de la inversión pública. El problema es mucho mayor cuando el gobierno invierte en proyectos de dudosa rentabilidad. Por eso es tan triste y dramático ver como nuestros recursos humanos más valiosos y el capital se van de Uruguay para emplearse, ahorrar e invertir en otras sociedades con mejores instituciones. La buena noticia es que las instituciones pueden cambiarse sin grandes recursos, bastan un líder político y el apoyo de los ciudadanos, una vez que todos tengamos estos temas claros.

Uruguay, ¿es rico o pobre comparado con otros países?

Uruguay y Argentina son casos atípicos. Fueron países ricos a fines del siglo XIX y durante el siglo XX se empobrecieron, mientras el resto del mundo, a pesar de las guerras, progresaba sorprendentemente. El ingreso per cápita de un uruguayo era a fines del siglo XIX apenas 10% inferior del ingreso per capita promedio de un inglés, un francés y un alemán (los ricos de aquél entonces). Hoy el ingreso per cápita de un uruguayo es 90% menos que el de un luxemburgués o un noruego (los ricos de hoy).

¿Cómo despilfarramos tanta riqueza?

Los recursos fueron pasando progresivamente del sector privado al público mientras el gobierno crecía en atribuciones y en número de empleados al influjo de las ideas de José Batlle y Ordóñez. La creación de empresas públicas y el cierre de la economía al comercio exterior fueron lapidarios para la inversión privada. Finalmente, al fallecer Batlle y Ordóñez, sus seguidores comenzaron a manejar la moneda y los recursos del estado a su antojo. La consiguiente inflación destruyó el ahorro de muchas personas que habían invertido en bonos en pesos a largo plazo. Luego crearon una maraña de regulaciones para ocultar los efectos de la moneda enferma. Entre esas regulaciones, algunas como el control de cambios, el control de la tasa de interés y el control de alquileres, destruyeron el ahorro de muchas otras personas. Al llegar a la década de los 60 nuestra economía era de las de peor desempeño en América, peores sólo Cuba y Haití. Del estancamiento de los 60 pasamos al auge de fines de los 70 (a pesar de las crisis petroleras), pero como las instituciones no habían sido reformadas en forma adecuada y perdurable, volvimos a caer en crisis. Desde entonces las crisis han sido recurrentes. Sin un cambio institucional profundo no se podrá volver a crecer a las tasas que nos permitan volver a ser una nación rica.

¿Qué relación existe entre la calidad de la política fiscal de un gobierno y el potencial de la nación para generar riqueza?

Si lo que se necesita para generar riqueza es trabajo, ahorro e inversión, la política fiscal deberá ser tal que no desincentive dichas actividades. La política fiscal puede desincentivar la creación de riqueza de tres formas. Una política fiscal con un excesivo gasto público desincentiva la creación de riqueza. Si el gasto público es muy alto respecto de la creación anual de riqueza, el sector privado tendrá que pagar un porcentaje muy alto de su ingreso en impuestos y quedará poco para ahorrar e invertir. Cuanto mayor sea el gasto público como porcentaje menor será la capacidad de la nación de generar riqueza. Uruguay es de los países con mayor gasto público de Latinoamérica. Veamos algunos ejemplos.

País Población PBI US$
(B 2002)
Tasa de Crecim.
últ. 10 años
Gasto público Gasto como % del PBI
URUGUAY 3.4 MM 12.321 0.3% 3.065 24.9%
IRLANDA 3.8 MM 103.300 7.1% 13.842 13.4%
ISRAEL 6.2 MM 108.300 4.6% 31.624 29.2%
N. ZELANDA 3.8 MM 50.400 2.8% 9.475 18.8%
SINGAPUR 4.1 MM 85.600 6.9% 10.871 12.7%
CHILE 15.4 MM 66.500 6.2% 7.315 11.0%

Otra forma de desincentivar la creación de riqueza es por la ineficiente asignación del gasto público. En la medida que el gasto no esté orientado a programas que mejoren la calidad de los ciudadanos —alimentación, salud y educación— o la calidad de la infraestructura pública, el potencial de creación de riqueza será menor. Por último, según a quiénes graven los impuestos y según sean las tasas en comparación con los mismos impuestos en otras naciones, se podrá desincentivar el proceso de creación de riqueza. Veamos el caso uruguayo. El trabajo se grava con tantos impuestos y existen tantas regulaciones que cualquier empresario lo pensará muy bien antes de tomar un nuevo empleado. Lo peor es que los ciudadanos creemos que toda esa legislación laboral y esos impuestos están para proteger al trabajador. En realidad, sólo protege a aquél tan afortunado como para conservar su trabajo. La mejor protección para los trabajadores en general es que haya una fuerte demanda por mano de obra y para que esto suceda debería ser fácil contratar y despedir personas y los impuestos deberían ser bajos. El ahorro no tiene impuestos que lo graven pero como depende de la salud de la moneda y de cómo funcione el sistema financiero para canalizar los ahorros hacia las actividades más productivas, tampoco es el que debiera ser. El ahorro en Uruguay es bajo y el poco que existe es en moneda extranjera y hoy una buena parte ni siquiera está en Uruguay. El sistema financiero ahogado por los costos laborales y por las regulaciones no llega a toda la población. El regulador del sistema no tiene independencia y tiene demasiadas responsabilidades regulatorias. Por lo tanto, no regula nada bien. Con respecto a la inversión, el impuesto a la renta de las empresas, el impuesto al patrimonio y el impuesto al valor agregado constituyen una carga muy pesada. La inversión sólo aumenta a tasas como las que necesitamos para salir de nuestra actual mediocridad, allí donde se ofrecen exoneraciones impositivas, por ejemplo las zonas francas. En su ambición de seguir aumentando la cantidad de recursos a su disposición, el sector público ha multiplicado la cantidad de impuestos y ha llevado sus tasas a valores tan altos que dichos impuestos generan incentivos para que los empresarios pasen al mercado informal. De hecho, los impuestos son tan altos que cuando se aumentan sus tasas recaudan menos que en la situación anterior. Aquellos que no pueden pasar al mercado informal tratarán de sobrevivir, pero no se les pida que inviertan. Los impuestos, en un país en la situación de Uruguay, deben basarse en el consumo. Sin embargo, la prioridad en el caso uruguayo debería ser la rebaja del gasto público como porcentaje de la creación anual de riqueza. De este modo podrán bajarse todos los impuestos y así incentivar el trabajo, el ahorro, la inversión y también el consumo.

¿Qué relación existe entre la calidad de la moneda y del sistema financiero de una nación y su potencial para generar riqueza?

Para los alemanes, el derecho a una moneda sana es un derecho humano básico. Para los uruguayos, obviamente no. De ser así, hubiéramos exigido de los gobiernos recientes una reforma a fondo del Banco Central del Uruguay. Dicha institución ha tenido un desempeño desastroso desde su creación en 1967 con varios cambios de moneda y varias crisis severas de balanza de pagos. ¿Por qué los alemanes consideran a la moneda algo tan importante? Porque sin una moneda sana el sistema financiero estará basado en arena movediza y los ciudadanos no podrán confiar en la moneda y el sistema para ahorrar. Basta ver las recientes crisis en Uruguay para darse cuenta de lo dañina que puede ser una moneda de baja calidad. El ahorro y el crédito son elementos clave para el proceso de creación de riqueza. Sin ahorro, la inversión será baja y por lo tanto la tasa de crecimiento de la riqueza será baja y puede ser insuficiente para crear los puestos de trabajo que se necesitan para que no haya desocupados. Además, sin ahorro se pasa a depender del ahorro de los extranjeros. ¿Por qué una nación puede estar más de 35 años con una institución clave como la moneda funcionando tan mal? ¿Será que la institución en cuestión no tiene los recursos humanos y materiales necesarios? Por cierto que no es así. La explicación es que la institución responsable no tiene la independencia necesaria y sus autoridades no son responsables por los resultados obtenidos. Antes de asumir como presidente, cada Presidente electo tiene como prioridad principal elegir el directorio del Banco Central del Uruguay. En general, elige a personas de su máxima confianza. En algunos casos hasta a personas con lazos de parentesco. Esto no es casualidad. Cuando el gobierno tenga problemas para seguir gastando según sus objetivos políticos, recurrirá a esa persona de confianza para pedirle financiamiento. En los últimos tiempos, muy pocos han tenido la valentía de enfrentar a quien los nombró. Al manejo irresponsable de la moneda hay que agregar la falta de independencia para regular a las instituciones financieras públicas y privadas. El Banco de la República nunca ha aceptado el papel regulador del Banco Central del Uruguay. Todo banco comercial debe estar sujeto a las mismas reglas y a las verificaciones de auditores independientes. La reciente crisis del 2002 deja en evidencia lo peligrosa que puede ser la incapacidad de la entidad reguladora para tomar decisiones independientemente del poder político.

¿Qué relación existe entre el alcance y el grado de regulación de las actividades económicas de una nación y su potencial para generar riqueza?

Recuerde ciudadano que es la inversión la que permite crear puestos de trabajo. Si las leyes y las regulaciones son tales que muchos negocios no se pueden llevar adelante, no habrá donde invertir y los recursos se irán hacia otras sociedades donde valga la pena invertir y no haya obstáculos. Piense usted en todas las cosas que no se pueden hacer en Uruguay. Usted no puede distribuir energía eléctrica. No puede competir con ANTEL en telefonía básica. No puede competir con ANCEL y MOVICOM hasta que haya una subasta. No puede ofrecer servicio de transporte de pasajeros con taxímetro. No puede poner una refinería de petróleo. No puede poner un banco. No puede comprarse un ómnibus y competir con las compañías establecidas. Etcétera. Sin posibilidades de invertir en esas actividades, la creación de trabajo será menor que la que podría ser con libertad de entrada. Por esto nuestros jóvenes se van a buscar oportunidades a otras sociedades.

¿Qué relación existe entre el grado de apertura al comercio exterior de una nación y su potencial para generar riqueza?

Esta relación la ilustraremos con un cuadro:

País Población PBI US$
(B 2002)
Tasa de Crecim.
últ. 10 años
Exp. más Imp. Grado de apertura
URUGUAY 3.4 MM 12.321 0.3% 3.820 31.0%
IRLANDA 3.8 MM 103.300 7.1% 126.800 122.7%
ISRAEL 6.2 MM 108.300 4.6% 58.600 54.1%
N. ZELANDA 3.8 MM 50.400 2.8% 26.300 52.2%
SINGAPUR 4.1 MM 85.600 6.9% 232.000 271.0%
CHILE 15.4 MM 66.500 6.2% 34.900 52.5%

Espero que quede claro que a mayor apertura, mayor crecimiento de la riqueza. Cuanto más demore Uruguay en abrirse al comercio exterior, más tiempo nos llevará alcanzar a todos los países del cuadro que nos aventajan marcadamente. El principio es el mismo que describíamos al analizar los efectos de la regulación. La falta de apertura no es más que el exceso de regulación del comercio exterior. También hay que recordar que Uruguay se hizo rico a través de una gran apertura al comercio exterior. Exportábamos mucho, pero también importábamos mucho.

¿Qué relación existe entre el alcance y la calidad de las políticas sociales de un gobierno y el potencial de la nación para generar riqueza?

En el proceso de creación de riqueza el factor fundamental es el propio individuo. El gasto público debe concentrarse en sus fines básicos: seguridad, funcionamiento de la justicia y políticas sociales para los sectores más necesitados. Las políticas sociales deben asegurar que ningún niño deje de tener ocho horas de educación desde los tres años y que antes haya tenido el adecuado cuidado alimenticio, educativo y médico. También debe asegurarse una adecuada atención médica. Países como China o India han podido generar riqueza tan rápidamente porque los gobiernos anteriores habían invertido fuertemente en este tipo de programa social. Estos programas además de permitir que se desarrollen ciudadanos y ciudadanas sanos y educados, dejarán el tiempo libre a sus padres para que puedan obtener la educación que no tuvieron, para entrenarse para el mundo laboral y para buscar trabajo.

Una reflexión final

Ciudadano o ciudadana, no se deje engañar. Si algún político le hace promesas, pídale explicaciones. Si su explicación no es sencilla como pretendieron ser las respuestas a las preguntas anteriores, ese político no merece ni su voto ni su respeto. Sólo siendo mejores ciudadanos podremos algún día tener mejores gobiernos.